Qué trabajamos juntas
Los cuatro pilares de mi enfoque
1
Comprender
¿Por qué reacciono así?, ¿por qué determinadas circunstancias me afectan profundamente?, ¿por qué me cuesta gestionar cómo me siento?…
La forma en la que hemos aprendido a responder emocionalmente ante las situaciones de la vida no es fruto del azar, sino que está estrechamente relacionada con lo que en psicología llamamos historia de aprendizaje.
A lo largo de nuestra vida, y a partir de nuestras experiencias, vamos aprendiendo cosas sobre nosotras mismas, sobre los demás y sobre el mundo que nos rodea. También desarrollamos formas de sentir, pensar y actuar que, de una manera u otra, han tenido sentido en las circunstancias en las que surgieron.
En esta parte del trabajo terapéutico, exploraremos cómo se han construido algunas de esas formas de responder, por qué ciertos patrones se repiten y qué función cumplen determinadas conductas en nuestra vida.
Lo que te ocurre no aparece de la nada. Podemos comprenderlo sin reducirte a una etiqueta.
2
Cuidarte
¿Por qué soy tan exigente conmigo misma?, ¿por qué me cuesta tratarme con comprensión cuando estoy mal?, ¿por qué me siento culpable por lo que siento o necesito?…
La manera en la que nos relacionamos con nosotras mismas también forma parte de nuestra historia de aprendizaje. A lo largo de nuestra vida, desarrollamos distintas formas de interpretar nuestras emociones, valorar nuestras decisiones y responder ante nuestras propias dificultades.
En ocasiones, el sufrimiento no procede únicamente de aquello que nos ocurre, sino también de cómo respondemos a lo que sentimos: la autocrítica, la culpa, la vergüenza, la autoexigencia o los intentos constantes de controlar o evitar determinadas emociones pueden terminar convirtiéndose en una fuente adicional de malestar.
En esta parte del trabajo terapéutico, exploraremos cómo te relacionas contigo misma, aprenderemos a reconocer y flexibilizar aquellos patrones que intensifican tu sufrimiento y buscaremos formas de responder a tus emociones y necesidades desde una actitud más comprensiva, flexible y respetuosa.
Cuidarte no significa sentirte bien todo el tiempo, sino aprender a estar contigo también cuando las cosas se ponen difíciles.
3
Vincularte
¿Cómo me siento cuando alguien se distancia de mí?, ¿qué lugar ocupan mis necesidades en mis relaciones?, ¿cómo vivo los límites, tanto los míos como los de los demás?, ¿me siento libre para ser yo misma cuando estoy con otras personas?
La manera en la que nos relacionamos con los demás también está influida por nuestras experiencias y aprendizajes. A lo largo de nuestra vida, vamos desarrollando distintas formas de establecer vínculos, expresar nuestras necesidades, afrontar los conflictos y responder ante la cercanía o la distancia emocional de otras personas.
En ocasiones, algunas de estas formas de relacionarnos pueden convertirse en una fuente de sufrimiento. El miedo al abandono, la dificultad para establecer límites, la tendencia a complacer a los demás o la necesidad constante de aprobación son ejemplos de patrones que pueden haber tenido sentido en determinados momentos de nuestra historia, pero que hoy pueden estar dificultando nuestras relaciones.
En esta parte del trabajo terapéutico, exploraremos cómo has aprendido a vincularte, qué patrones se repiten en tus relaciones y qué función cumplen, para desarrollar nuevas formas de relacionarte que te permitan expresar tus necesidades, establecer límites y construir vínculos más satisfactorios.
Comprender cómo aprendiste a vincularte puede abrir la posibilidad de construir relaciones más conscientes, cuidadas y libres.
4
Vivir con sentido
¿Estoy viviendo la vida que quiero vivir?, ¿qué es verdaderamente importante para mí?, ¿cuánto espacio dedico a aquello que valoro?, ¿mis decisiones me acercan o me alejan de la persona que quiero ser?…
A lo largo de nuestra vida, tomamos decisiones y construimos caminos que no siempre responden a lo que realmente queremos o necesitamos. En ocasiones, las expectativas de los demás, las exigencias del entorno, el miedo a equivocarnos o el intento de evitar determinadas emociones pueden alejarnos de aquello que da sentido a nuestra vida.
Vivir con sentido no significa tenerlo todo claro, sentirnos bien constantemente o llevar una vida libre de dificultades. Significa poder reconocer qué es importante para nosotras y aprender a orientar nuestras decisiones y acciones en esa dirección, incluso cuando aparecen el miedo, la incertidumbre o el malestar.
En esta parte del trabajo terapéutico, exploraremos tus valores, tus prioridades y aquello que deseas construir, identificando los obstáculos que puedan estar alejándote de ello y desarrollando nuevas formas de actuar más coherentes con lo que es importante para ti.
La terapia no consiste únicamente en sufrir menos, sino también en acercarte a la vida que quieres vivir.
Si te reconoces en esto
Hablemos de cómo lo trabajamos juntas
Enfoque terapéutico, cómo funcionan las sesiones online, tarifas y cómo dar el primer paso.